Hay muchas cosas dolorosas en esta vida y una de ellas es ver a una madre llorar, y muchísimo más si es la madre de uno mismo.
Pero lo que realmente da esa puñalada en el corazón es que se escondan para no preocuparte y encontrarlas de pura casualidad. En ese momento tienes dos opciones: irte y dejarla sola o consolarla. Yo no tengo ni puñetera idea de consolar, es más, soy lo peor de lo peor consolando. Lo único que pude hacer era abrazarla sin saber qué hacer ni por qué lloraba.
El sentimiento de impotencia también duele, hay tantas cosas que duelen que es difícil hacer una lista de ellas y en el caso de poder hacerla sería demasiado larga.
No hay comentarios:
Publicar un comentario