Como se suele decir en estas fechas, feliz año nuevo, espero que lo hayáis empezado mejor que yo. Porque parece que el mío va de mal en peor: el coche de mi familia ha muerto por segunda vez(y como siempre, cuesta demasiado) la lavadora también y tenemos que lavar la ropa en casa de una de mis dos abuelas y mi padre se larga mañana de casa lo que hace que tenga que aguantar a mi madre y a mis hermanos, yay.
Por ahora parece que voy a tener un año movidito, al menos no ha empezado demasiado bien, pero hay que joderse y seguir hacia delante. Cosa fácil de decir pero difícil de hacer en realidad. Y encima de ello mañana empieza el instituto, de vuelta el levantarse a las siete de la mañana, aguantar a compañeros de clases idiotas( aunque solo sea uno o dos) hacer deberes, estudiar, etc.
Pero en cierto modo estoy aliviada de que empiece, ya que, allí no tengo que aguantar a mi familia en sus famosos gritos y peleas, y bueno, como realmente no me suelen prestar demasiada atención estoy bastante agusto.
No quiero decir que sea lo mejor del mundo, porque si fuera por mí, seguiría en casa durmiendo y sin preocuparme por trabajos, deberes y demás torturas. Lo peor de todo es esa rutina constante y aburrida en la que pocos profesores consiguen romperla sin que sea un desastre monumental. Por ejemplo cierto maestro de biología que quiere que por grupos hagamos una canción y una coreografía sobre la genética. A lo que por supuesto un grupo de adolescentes en el último curso de secundaria lo ha mandado a la mierda porque además obligaba a hacerlo. Y como todos sabemos, cuando obligas a alguien hacer algo es cuando menos quiere.
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